Soy Dayajot Kaur, princesa llena de bondad y compasión, luz de Dios.
Tuve que llegar a esta vida para comprender el significado del disfrute real del existir.
Nací en Rancagua, Chile. Nochebuena. Una infancia hermosa y llena de amor familiar. El amor de mis abuelos es una de las fuentes de gran inspiración en mi vida.
A los 5 años mi padres y yo nos mudamos a Santiago, donde luego nació mi hermano Eduardo, ser humano que me llena de dicha y admiración.
A los 18 años, en medio de gran crisis y dolor, me enojé profundamente con Dios y le pedí que me diera una prueba real de su existencia. Al otro día mis padres, Carmen y Eduardo, anunciaron que tendríamos una hermanita. Paula es la prueba de que el amor incondicional si existe.
A los 28 años, sentí que todo por lo que había luchado y vivido, no había servido de nada para aliviar las pruebas de dolor por sucesos en mi vida familiar y amorosa. Pero la vida continuó. El mundo exterior no sufrió grandes catástrofes, pero mi esencia y mi alma estaban completamente destruídas.
Fue un largo proceso de sanación interna. Samai, mujer medicina, ha sido una de las principales inspiraciones para abrir mi mente y vivir el presente. Lentamente, hice cambios en mi rutina, la forma de ver y sentir la vida y compartir con el entorno. No tardaron en llegar nuevamente las bendiciones del Universo y de tantos compañeros y compañeras de camino. Los viajes han sido fuente de expansión, compartir y llevar una vida simple, y en cada retorno la oportunidad de adaptarse al nuevo ritmo del lugar/nido que me acoge.
A los 33 años, luego de mi primera vuelta al mundo con un master en negocios internacionales bajo el brazo, junto con el segundo Terremoto vivido en mi país, viví la crisis de vocación y nuevamente puso mi vida en jaque, cerrando las puertas con el mundo exterior, obligándome a evolucionar mi vida espiritual. A pesar de la crisis, mis compañeros y amigos de biodanza me endulzan y expanden niveles de mi conciencia a través de mi cuerpo y la música.
Aún estoy en el proceso lento de renacer, pero no hubiese sido posible sin abrirme a conocer y vivir el Yoga Kundalini. La Guía de Gonzalo Lopez y la presencia de Nam Nidhan han abierto nuevo espacios a mi camino espiritual. Terminando el proceo interno, ahora se equilibra al mundo externo, con mucho para entregar. Al cielo le está gustando, como dicen los cantos de los circulos de mujeres de muchas tradiciones.
Las vivencias y las experiencias en estos años últimos 10 años han puesto a prueba mi creatividad, mi conexión con mi alma y tiernamente re-descubrir mi verdadera identidad.
Hija de la Vida en este amado planeta.