jueves, 16 de junio de 2011

Derecho a vivir una vida plena

¿Qué es una vida plena?

Es un estado de tranquilidad, de comodidades en tus relaciones, de vivir en equilibrio en lo que haces, tus deberes y tus pasatiempos, disfrutar de tener un poco de tiempo y energías para las cosas que disfrutas.

Vivir en un lugar que te acoge bien, que descansas y comes bien, que compartes en un justo equilibrio.
Pagas tus cuentas, recibes lo justo por tu esfuerzo.
Archivo personal, vista de la bahía de Copacabana, Bolivia. Lago Ttiticaca

Das en la medida justa y recibes lo que necesitas.

Amas y eres amado.
Respetas y eres respetado.
Ayudas y te ayudan.
Gastas en algunas cosas y ahorras o te ajustas en otras.
En equilibrio dinámico y en paz en corto, mediano y largo plazo.
Ninguna tormenta dura más que los tiempos en que estás en el éxtasis.
Te amas y aceptas a ti mismo; aceptas y amas la realidad que te has creado.


¿Por qué es un derecho?

Simplemente porque existes. Respiras. Tienes vida.
Nada ni nadie puede restringirtelo. 
No es una valoración por lo que dices, o lo que haces, o lo que vales, o te aprueban o desaprueban otros.
Tienes tu individualidad en este mundo, eres una parte ireemplazable en el Todo.

"Si una gota de agua hace florecer una semilla en el desierto, entonces imagina lo que un gesto/palabra de amor puede hacer en la vida de alguien que vive algún dolor"


Hace mucho tiempo, me reencontré después de 6 años con un antiguo amigo. Nos reimos mucho de cómo habían cambiado nuestras vidas. El ahora tiene su propia familia, una esposa bella a quien ama mucho, un primer hijo igual a él y otro que viene en camino. Yo, soltera empedernida, viajera del mundo, viviendo una vida simple, partiendo todo de nuevo.
Cuando le conté de que en mis viajes me han sucedido cosas increíbles, gente mágica. Filtrando a veces situaciones que quizás nunca las cuente a nadie por lo fantásticas.

Sonrió y me dijo: -"Amiga, yo si que nunca te he contado algo. Quiero agradecerte el día que fuiste a mi casa, me obligaste a que saliéramos a caminar. Conversamos toda la tarde y acordamos vernos pronto. Cuando llegué a mi casa, me di cuenta que encontrarte de nuevo me llenó de esperanza. Ese día, no tuve el valor para suicidarme".

- ¿----?!!! No sabía realmente si yo había escuchado mal o que.

Continuó - "En serio. Lo venía planificando hace harto tiempo, pero no tuve valor porque fue un día bueno, me hiciste reir y me sentí más liviano". "Decidí esperar otro día más y dormir. Al otro día conversé y lloré con mi padre y fue un día aún mejor, y poco después conocí a la mujer que fue mi polola por años y ahora es mi esposa". "Amiga: te agradezco devolverme a mi mismo"

A partir de estas y otras experiencias, hoy día miro a las personas con otra perspectiva. Observo su cuerpo, el brillo de sus ojos, tomo sus manos, los abrazo largo y profundo cuando puedo. He aprendido a ser gentil con personas receptivas y también con personas mala onda o que me miran con desconfianza. Hoy día pongo mucho más atención a quienes tengo al frente.

También pongo más atención a los gestos de cordialidad, cariño y amor en los demás. Pongo atención en las palabras y muletillas con los que las personas se hablan. Observo también y agradezco a quienes responden con buenas vibras mi paso. Mi presencia y madurez han cambiado, por lo que no es casualidad que también detecte nuevas presencias luminosas, sabias y humildes, a quienes su sola mirada me basta para reciclar alguna emoción inestable, liberar tensiones y despejar la mente.

Caminar guiado con el corazón y poniendo mucha atención a tu intuición. Aunque estés apurado, aunque estés estresado y aproblemado. Tu cabeza va detrás de tu pecho, encajada en forma derecha y relajada en cuellos y hombros, dejando el flujo vertical de la espina dorsal lo más recto y relajado posible. También apoya toda la planta de tus pies al caminar, aunque andes con tacos zapatos pesados y gruesos.

Uno nunca sabe lo que puede pasar a la vuelta de una esquina. La vida puede cambiar en segundos inesperados, por ello, caminar consciente, liviano y feliz.
Relájate, es la mejor forma de ocupar tu derecho a vivir tu propia vida plena.